El cuento de la criada. Margaret Atwood - Sabino Fernández Alonso (ciro)






Margaret Atwood, una escritora canadiense, que entre otros galardones tiene el mérito de ser Premio Principe de Asturias del 2008 y nominada al Premio Nobel de Literatura publica en 1985 esta distopía titulada “The Handmaid's Tale”, traducida al español como “El cuento de la criada”.



Son numerosas las reseñas que sobre esta novela se han escrito. La situación de la acción tiene que ser ineludiblemente la misma que en otras reseñas. Estamos en un mundo distópico, puritanista, provocado por un atentado contra el Parlamento y el Presidente de los Estados Unidos y que en pocos años ha derivado en una República de Gilead con graves restricciones a la libertad.

Probablemente por un ataque nuclear, aunque no se aclara en la novela, existen niveles de radiaciones muy altos, y la infertilidad es un mal endémico. Ello ha llevado a que las pocas mujeres fértiles que existen sean obligadas a servir como “criadas”, un eufemismo para indicar una posición cercana a la de esclavas con el único propósito de la reproducción. Estas mujeres han sido escogidas y aleccionadas en su nueva misión apartándolas de sus vínculos anteriores: maridos, hijos,...

Así le sucede a nuestra protagonista Offred, que es separada de su marido e hija, para ingresar en una especie de internado preparatorio a su condición de criada, en donde conoce a una rebelde a la nueva situación: Moira.

Todo esto se nos va narrando en flashbacks que nuestra protagonista tiene mientras es la criada de la nueva clase dirigente de esta teocracia puritanista, encarnada en su “dueño” que es llamado el comandante. El comandante (probablemente un cargo en esa nueva teocracia) tiene como misión dejarla embarazada, mediante una ceremonia que se practica en presencia de su mujer, una antigua estrella televisiva, para evitar todo tipo de exceso placentero, pues esta ceremonia es solamente reproductiva.

Es tal la dependencia de la criada respecto a su dueño el comandante que ni nombre propio posee, pues Offred, sólo significa que pertenece a Fred (de Fred en castellano) y que no se le permiten ninguna otra labor ni intelectual ni otro tipo fuera del mero ritual de la reproducción, con una insensibilidad total, cual si de un experimento de laboratorio se tratara. Tan sólo se le permiten ciertos paseos con otras criadas. Poco a poco va descubriendo que es obligatorio quedarse embarazada y que la no fertilidad es castigada con la muerte, puesto que ha habido otras Offred anteriores a ella y empieza a pensar en la rebelión contra el sistema. Con cautela sondea a otra criada con la que pasea y descubre que mediante la contraseña Mayday (Auxilio) existe una organización clandestina de criadas rebeldes, aunque también descubre que un paso en falso puede ser fatal.

Por otro lado su comandante, con toda probabilidad aburrido de una vida tan monótona, decide saltarse algunas de las normas de la teocracia y permite a Offred mantener con él una relación prohibida fuera de lo establecido en la que deja que lea (prohibido a las criadas), juegue a una especie de Scrabble o la lleva a un prostíbulo, donde descubre a su amiga rebelde de la juventud, Moira.

Pero Offred se siente oprimida y los recuerdos de su vida pasada no ayudan a que tolere esta nueva situación de semiesclavitud, por lo que decide apoyarse en el chofer de la casa, Nick, probablemente enamorado de ella, para cambiar su vida.

Ahí dejamos el argumento. Esto es lo que encontraríamos en cualquier reseña del libro. Dándole un giro a la reseña a mí me gustaría analizar porqué el título de Cuento de la criada, que a mi modo de ver es totalmente premeditado. Hay varios elementos que nos remiten al cuento como tal.

Primero: la acción parece increíble. ¿Cómo una nación como Estados Unidos en el plazo de diez años por un simple atentado puede involucionar tanto y establecerse un sistema tan rígido en tan poco tiempo? Este es un elemento propio de los cuentos, la poca verosimilitud del argumento, que le importa poco a quien lo narra.

Segundo: existen varios elementos propios de los cuentos. Las criadas visten con una con una toga roja y no se les permite vestir de otra forma. ¿No recuerda esto a una Caperucita Roja moderna?

Además existe una despersonalización en cuanto al nombre de la protagonista. No tiene nombre propio sino el que le viene dado por pertenecer a Fred (que es su comandante). Tal cual ocurre en muchos cuentos infantiles: la misma Caperucita no tiene nombre más que el derivado de llevar una caperuza roja.

El propio comandante parece un elemento entre malévolo y antisistema. Yo lo asimilaría al lobo del cuento. Maneja la vida de su criada pero le da ciertas libertades que no hacen más que resaltar su dominio sobre ella. Es decir vas a hacer lo que yo quiera cuando yo quiera, aunque no se atenga a las normas.

Por supuesto la mujer del comandante no es más que una madrastra disfrazada. Envidia a Offred por su fertilidad, por su juventud, por su belleza y porque sospecha que no sólo ha cautivado a su marido sino a parte de su servicio casero, tal como lo haría la madrastra de Blancanieves o cualquier otra madrastra de cuento.

No falta en el cuento el peligro de muerte que acecha tanto a Caperucita como a nuestra protagonista y, lo que es peor, el peligro de salirse del sendero, esta vez trazado por la teocracia.

El mensaje moral, propio de todos los cuentos es evidente.

Y por supuesto hay un cazador, al que invito que descubran, leyendo esta magnífica distopía, de las que quedan muchas cosas por desvelar que una reseña tan corta no puede analizar, como pueda ser la actualidad de ciertas cuestiones aunque no nos lo parezcan, el feminismo que destila la autora, su sentido distópico, las miguitas de pan que como en los cuentos nos dejan para ir analizando la personalidad de cada personaje, etc.

4 comentarios:

  1. Ciro, me ha encantado tu reseña y me han entrado muchas ganas de leerme el libro, a ver si me animo pronto.

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  2. Que buen artículo, Ciro. Retrata perfectamente al libro y a sus protagonistas.

    Ash, no esperes mucho más. A mi me encantó :D

    (Por cierto, Ciro, tienes nombre de personaje real y no me refiero al nick :P)

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  3. Un estupendo artículo Ciro, me ha encantado la comparación con la caperucita roja, ahora me tocará leer el libro. :)

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  4. Una comparación con Caperucita más que acertada.

    ¡Magnífico artículo!

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