Oscar Wilde: Auge y caída de un mártir homosexual (Primera parte) - Sebastián Fontana (Arden)

 


Oscar Wilde (16 de octubre de 1854, Dublín-Irlanda, Reino Unido entonces – París, Francia, 30 de noviembre de 1900) fue un genio aclamado y admirado, que consiguió la gloria y el reconocimiento de sus contemporáneos con sus ensayos, conferencias, cuentos y su novela El retrato de Dorian Gray y, sobre todo, con sus obras de teatro, las cuales criticaban con ingenio y de forma sutil la misma alta sociedad que le aplaudía. La aristocracia le abría la puerta de sus casas de par en par, el público le adoraba, hasta el punto de que se agolpaban multitudes para recibirlo en las estaciones de trenes allá donde iba, y los teatros se llenaban hasta colgar el cartel de "No hay entradas"; y, sin embargo, salvo honrosas excepciones, las mismas personas que se disputaban su compañía en fiestas y reuniones sociales para poder escuchar sus ingeniosas paradojas, serían las que hipócritamente aplaudirían su condena a prisión cuando quedó al descubierto su condición de homosexual y le convertirían en un paria social, rechazado, humillado y exiliado. Oscar Wilde hizo de su vida una obra de arte y, por eso, en él Vida y Obra son inseparables. Su vida al igual que su obra se rigió por la Estética y, por eso, aquella siempre fue una constante representación; esa fue la razón por la que Wilde le dijo a Gide en una visita a Argelia: “¿Quiere usted saber cuál es el gran drama de mi vida? Que he puesto mi genio en mi vida, y nada más que mi talento en mis obras”.

Gilgamesh y Enkidú, amigos y residentes en Sumeria...¿o algo más? - José Alegre Seoane (Yarin68)




¿Merece el Poema de Gilgamesh ser incluido en un compendio de artículos sobre literatura de temática homosexual?
Ésta es la pregunta a la que vamos a intentar dar respuesta juntos, usted y yo, querido lector, en este texto que ahora tiene entre sus manos (o, más probablemente, en su pantalla).

  • Y esto de Gilgamesh, ¿qué es? Yo nunca he oído hablar de este Poema.
En efecto, querido lector. Ni usted ni muchos.
Desgraciadamente, el mundo de la antigua Mesopotamia (Sumeria, Babilonia, Acadia, Asiria) es mucho menos conocido de lo que su riqueza e interés justificarían. Su panteón religioso no tiene nada que envidiar al greco-latino aunque, eso sí, posee una estructura un poco más igualitaria que la androcéntrica familia de Zeus/Júpiter. Los dioses sumerios intervienen en los asuntos humanos no menos que sus equivalentes del Olimpo: enredos, intrigas, caprichos y castigos están a la orden del día. Y el deseo sexual no es una excepción, como veremos en el Poema de Gilgamesh.

LITERATURA LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales) - Sebastián Fontana Soler (Arden)

 


Diseño de portada: Isabel Palacio


La orientación sexual o la identidad de género son características humanas y, por lo tanto, como tales, se han visto reflejadas en todas las literaturas del mundo a lo largo de la Historia. El amor y la pasión entre personas del mismo sexo, los celos, la pena por la muerte del ser querido, y en fin, todos los temas que son comunes a las relaciones humanas también se han representado en la literatura desde el punto de vista LGTB; a veces abiertamente, cuando la sociedad admitía este tipo de relaciones, o bien, disfrazando las relaciones amorosas como una amistad que va más allá de lo que normalmente se entiende por este concepto; o también para condenar a los homosexuales o transexuales disfrazándolos de brujas, criminales, locos o pervertidos, bien por morbosidad o para alertar de su peligrosidad o condenar a las personas LGTB o bien porque era la única forma de que la sociedad y la censura dejara publicar este tipo de libros.

La homosexualidad, la bisexualidad, la transexualidad, se han visto reflejados de muy diversas formas, desde la literatura antigua, donde existen numerosas historias que contienen este tipo de amor, como el Poema de Gilgamesh, una narración sumeria en verso, pasando por la historia de amistad-amor entre David y Jonatan en la Biblia, o las historias de amor de la Antigüedad Clásica, como la que narra la Ilíada entre Aquiles y Patroclo, o la de Alejandro Magno y Hefestión o Adriano y Antinoo, hasta los poemas y cartas de amor del gran artista del renacimiento Miguel Ángel a Tommaso Cavalieri, o algunos de los sonetos de Shakespeare, donde es claro y meridiano el homoerotismo, hasta las literaturas de otras culturas a lo largo y ancho del mundo, como la japonesa donde el novelista más importante del período Edo, Ihara Saikaku nos cuenta en El gran espejo del amor entre hombres episodios de la vida de samurais que eligieron recorrer el camino del nanshoku o “vía del amor viril”, una senda que en el Japón antiguo y premoderno era tolerada y respetada, o también de actores del mundo de la escena, pasando por la China ancestral donde a la homosexualidad se la aludía como “la manga cortada” por la historia del Emperador Ai de la dinastía Han (206 a C. - 9 d C.), que cortó una manga de su túnica al levantarse para tener que ir a atender asuntos de estado para no despertar a su amante, Dong Xian, que se había dormido sobre ella, y que se contiene en numerosas obras a lo largo de toda la historia de la literatura china, o la poesía homoerótica sefardí e hispano-árabe de su siglo de oro (nuestros siglos X y XI), donde tuvo su esplendor antes de la invasiones provenientes de los fanáticos almorávides y almohades provenientes del Norte de África. 


En Occidente no es hasta mediados del siglo XIX cuando la homosexualidad deja de ser considerada solo como una degradación moral y un pecado a condenar desde el punto de vista religioso pasando a ser, además, una enfermedad, lo que da lugar a una literatura “científica” y a los primeros personajes presentados como homosexuales o transexuales en la literatura de ficción. Esto despertó la posibilidad de una literatura en la que, de forma más o menos abierta, aparecieran personajes LGTB, a veces estos solo son visibles para entendidos, puesto que solo los que poseen las claves bajo las que están disfrazados pueden saber qué tipo de personajes son, otras veces salen a la luz abiertamente pero normalmente en contextos negativos, aunque poco a poco y paso a paso fue dando lugar, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, a una literatura donde se pueden tratar a las personas LGTB con cierta normalidad.


Y este es el apasionante viaje que vamos a realizar en este número, atravesando diferentes culturas, lugares y épocas, a fin de saber cómo sintieron, amaron y murieron los homosexuales y transexuales que fueron, sobre todo, a partir de la aparición del cristianismo, humillados y ofendidos, vilipendiados, perseguidos, amados u odiados, que sufrieron la muerte, la tortura, la cárcel o el destierro, pero que supieron, al mismo tiempo, sobrevivir a las adversidades y reflejar en la literatura y en el arte su amor, su pasión y su vida. Subid a bordo que vamos a despegar, no os arrepentiréis.

Intemperie de Javi Rey - Eduardo Maroño


Intemperie, la exitosa novela de Jesús Carrasco, vuelve a la actualidad al publicarse su adaptación al cómic de la mano de Javi Rey.

Intemperie fue uno de los fenómenos literarios de 2013. La primera novela de Jesús Carrasco irrumpió con una fuerza inusual en el panorama literario a inicios de aquel año, obteniendo un considerable eco mediático y cosechando numerosas menciones favorables por parte de la crítica. Fue tanta la presencia en medios y tan superlativos algunos de los elogios que se le dedicaron, que los lectores más resabiados comenzaron a preguntarse cuánto había de consistente en el fenómeno y cuánto de prefabricado. Sea como sea, lo cierto es que desde entonces la obra ha ido acumulando premios, algunos de ellos internacionales, ha seguido agotando ediciones, se ha traducido a más de una decena de idiomas y ha aparecido publicada en más de veinte países. Pero Intemperie es todavía un fenómeno vivo, ya que a la anunciada adaptación cinematográfica antecede la aparición de su versión en cómic, a cargo del historietista Javi Rey.

Los premios Nobel de literatura ¿Están cambiando? - Pulp



No sé si no me atrevo a dar mi opinión sobre la concesión del Nobel de Litertura a Dylan o es, sencillamente, que no tengo un criterio aún.
O, vaya, quizás es que ni siquiera me apetece pronunciarme.
O...

En todo caso, el título, es solo un juego de palabras, ya que no creo que los ‘jueces’ de los Nobel se salten la norma tácita y seria de premiar según el titulo del premio (literatura) a partir de este momento.

Bueno, bueno, yo a lo mío, y, ¿qué es lo mío? Un artículo para la revista con la única intención de hablar de la relación con el mundo del  cine del flamante nuevo Nobel de Literatura, de 75 años, Robert Allen Zimmerman.