La saga de Roma de Colleen McCullough - Ashling


Colleen McCullough, nació en 1937 en Nueva Gales del Sur, Australia. Antes de dedicarse a escribir, cursó la carrera de medicina licenciándose en neurología. Su obra literaria abarca varios géneros, el romántico y la novela negra además de la histórica.

Colleen McCullough empezó a escribir esta saga hace ya 22 años con  El primer hombre de Roma (1990) al que luego le siguieron seis títulos más, La corona de hierba (1991), Favoritos de la Fortuna (1993), Las mujeres de César (1996), César (1997), El caballo de César (2002), y Antonio y Cleopatra (2007). Si sumasemos todas las páginas de todos los libros nos saldrían alrededor de unas intensas 6.000 páginas. Esta saga abarca uno de los períodos de la historia de Roma más importantes y convulsos y apasionantes, la caída de la República Romana y el nacimiento del Imperio Romano y su primer emperador, Augusto. Desde 110 a.C. hasta el 27 d.C.

El primer libro comienza con Mario (157 a.C. – 86 a.C.) un personaje carismático y ambicioso, un militar considerado en algunos círculos elitistas romanos como un advenedizo, un hombre de provincias, por lo que deberá de luchar para llegar a lo más alto, lo demostró con su talento militar y también gracias a su matrimonio con una Julia, la que fuera tía carnal de Julio César y a la vez una de las familias más antiguas y respetadas de Roma. Mario no llegó solo al poder, tuvo un aliado, Sila (138 a.C. – 78 a.C.), un hombre ambicioso y sin escrúpulos. Juntos lograron el consulado para Mario varias veces, y fueron ellos quienes consiguieron retener y someter a los bárbaros del norte de Europa y posteriormente aprisionaron al temido rey Yugurta de Numidia (hoy en día es una parte de Argelia y Túnez). 

Tras la caída y fallecimiento de Mario, Sila, siguió con su carrera política y militar, llegó a ser nombrado dictador, en cuya dictadura sembró el terror en Roma. Un periodo odiado por los romanos, en el que sucumbieron grandes familias declaradas proscritas por Sila. A parte de estos dos personajes, hay muchísimos más que participan en estas páginas, son demasiados para nombrarlos, pero todos contribuyen en menor o mayor medida en ese mundo y nos dejamos llevar y sentimos con los personajes sus frustraciones, victorias, y sus tristezas.

Pero en esta serie de hecho, su personaje principal y más importante, es sin duda, Cayo Julio César (100 a.C. – 44 a.C.), que aparece por primera vez en el segundo libro, La corona de hierba. Uno de los más grandes generales de la historia de Roma, además de ser un gran estratega, político brillante, y afamado abogado con un asombroso dominio de la palabra. Durante cinco libros iremos siguiendo su vida, desde su nacimiento hasta el día de su muerte, un quince de marzo durante los Idus de Marzo. De cómo influyeron en su vida las mujeres, su madre Aurelia, su primera esposa Cinnila y su hija Julia además de sus amantes, entre ellas la reina Cleopatra de Egipto. César era un hombre que no dejaba indiferente a nadie, unos lo admiraban, y otros lo envidiaban y en consecuencia lo detestaban. Colleen McCullough ha sabido plasmar con maestría la personalidad y complejidad del personaje. Nos ha mostrado su lado más íntimo, sus sentimientos, sus debilidades, también sus sufrimientos, ante la pérdida de sus seres queridos, primero fue la muerte de su tía Julia a quien adoraba, seguida de la muerte por parto de su esposa Cinnila, y veinte años más tarde, la muerte de su hija Julia también por parto. Unos años más tarde fue finalmente su madre Aurelia quien falleció, dejando un gran vacío en su vida. Aurelia fue un pilar en su vida, la mujer que lo guió desde su infancia, que le aconsejó en su vida privada y también en la pública, la que cuidó de su nieta, cuando la madre murió. McCullough consiguió hacer de Aurelia un personaje inolvidable.

También ha sabido hacernos llegar la gran ambición de César, su afán de conquistar, de querer poner en orden los otros pueblos, siempre desde esa perspectiva romana de superioridad, desde el paternalismo no solo hacia los no romanos sino también hacia Roma: él siempre sabe qué es lo mejor para los romanos.

Durante 137 años que abarca esta saga, Colleen McCullough nos ha llevado de la mano a través de personajes fascinantes, a elecciones, sobornos, intrigas, conspiraciones políticas, la astucia de algunos y la estupidez de otros, asesinatos, guerras civiles, épocas dictatoriales. Hemos entrado en la vida social de los romanos, en sus normas no escritas. Sus matrimonios de conveniencia, de qué manera tan sencilla y asombrosa uno podía divorciarse y volver a casarse. No deja de fascinar el alto concepto que tenían de sí mismos los romanos, su convicción de creerse superiores a los otros pueblos, gracias a ello tuvieron siempre ese afán de conquistar y someter y extender la forma de vida romana.

Nos sorprende gratamente el alto nivel de modernidad y civismo que tenían en algunos ámbitos, como por ejemplo, el Senado, las leyes que se creaban y se deshacían, los cónsules que año tras año se iban eligiendo mediante votación, los derechos de los ciudadanos de Roma, que eran sagrados. Y por otro lado asistimos a actos bárbaros y crueles que hoy en día serían impensables, pero que eran lo más natural de la época. Son estos contrastes lo que hacen que esta sociedad sea tan atrayente y fascinante.

Mediante esta saga, la autora ha sabido guiarnos en el rico y a la vez enrevesado mundo de la religión romana, sus dioses, sus templos, los ritos, las ofrendas, las diferentes festividades, la devoción que todo romano siente a sus dioses y diosas, sin olvidar la superstición siempre presente en todo ciudadano romano. Si analizáramos con detalle nuestra forma de vida, de nuestras propias costumbres y tradiciones, veríamos cuánto hemos heredado, para bien, de esa civilización desaparecida.



De una calidad literaria indudable, Colleen McCullough nos acerca, de una manera amena, a una época fascinante de la Historia de la humanidad.
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La reina Margot - Alexandre Dumas (Padre) - Tuto






No supe lo que es volver corriendo a casa pensando en seguir con un libro hasta que no leí a Alejandro Dumas. Hay quien piensa que el best-seller es un “logro” del siglo XX y que todo lo anterior es mohoso y cansino… pero eso se debe a que nunca se ha acercado a ninguna obra del genio del folletín.

Alejandro Dumas publicó La Reina Margot el año 1845, un año después de Los Tres Mosqueteros y el mismo en el que vio la luz El Conde de Montecristo y Veinte años después (la segunda parte de la saga de los Mosqueteros). Son años muy fructíferos, de la mano de Auguste Maquet, con quien escribirá sus mejores obras (por desgracia esta relación se truncó y la calidad literaria de las obras de Dumas decayó bastante, aunque no su popularidad). Curiosamente si bien Alejandro Dumas acarreó la fama y Maquet fue injustamente olvidado, lo cierto es que el primero malgastó todo su dinero y murió arruinado, mientras que el segundo supo gestionar sus bienes y al final de su vida gozaba de una más que modesta fortuna.

De entre todas las obras que escribieron juntos, La Reina Margot se convirtió con el tiempo en una de las obras preferidas por sus lectores.

Aunque muchas de las obras de Alejandro Dumas son en el fondo novelas de aventuras, en La Reina Margot la historia no sólo es un apoyo: en este caso se trata también de contarla. Así, esta obra se convierte en la que inaugura la Trilogía de los Valois, en la que se narra la caída de los reyes de la familia Valois y la llegada al poder de los Borbones. Es una historia que vale la pena conocer y que en sí misma ya vale como relato. Margarita se encuentra en medio de ella, como centro alrededor del cual todo gira. Pero, obviamente, Dumas no se queda ahí: sería impropio de él.

Muchas veces ha sido criticada esta obra por la inexactitud histórica. A pesar de que no entraremos en la posibilidad del conocimiento historiógrafico en el siglo XIX tal y como lo concebimos hoy, sí que resaltaremos que Dumas es, en muchos aspectos, mucho más fiel a la realidad histórica del momento que la gran mayoría de la llamada literatura histórica actual.

En torno a Margot (Margarita) existe para el pueblo francés toda una leyenda, hasta el punto de que la realidad se diluye en el mito y resulta muy complicado disociarlos. Margot la valiente; la aventurera; la ninfómana; la cruel; la sensible; la que guardaba las cabezas de sus amantes; la que penetraba en la noche de París disfrazada para sus escarceos; la que era incapaz de amar, la que amó hasta la locura. Dumas resucita en esta obra todas las imágenes que el pueblo francés tenía de Margarita Valois y convierte una de las páginas más sangrientas de la historia de Francia en una oportunidad para el amor y, sobre todo, para la amistad.

Se dice que Dumas pensaba que la verdadera amistad sólo era posible entre hombres, pues la naturaleza de la mujer la hacía incapaz de alcanzarla. Pero, por alguna razón, en esta obra se descubre a sí mismo la falacia de este pensamiento. La Reina Margot es un canto a la amistad, más fuerte que el mismísimo amor erótico. Cualquiera que quiera hacer un análisis freudiano de la obra o que necesite creer que toda relación sentimental está inevitablemente imbricada con la carne, puede que malinterprete las relaciones que se dan entre los cuatro protagonistas. Pero Dumas, que mantuvo una agitada vida sexual, quiere traspasar estos límites en su obra. La amistad es posible más allá de las fronteras corporales.

Por supuesto no faltan las intrigas, los envenenamientos, las traiciones, los asesinatos, los bailes suntuosos, las envidias, el adulterio… y todos los clásicos ingredientes que podrían convertir el acontecimiento más anodino en una historia inolvidable.

Pero también es cierto que Dumas, como buen novelista, se basó en una realidad (en este caso histórica) para hablar de una verdad. La realidad fue la noche de san Bartolomé, la caída de la casa Valois, las intrigas de Catalina de Medicis, el tormento de Margarita de Valois y el “París bien vale una misa” de Enrique IV. La verdad es que, cuando conocemos en profundidad la vida de una persona, nos resulta muy difícil juzgarla. La verdad es que la amistad es posible. Y la lealtad. Y el honor. La verdad, obviamente, está mucho más allá de lo que nosotros podremos nunca alcanzar pero, por fortuna, siempre existirán libros que, como La Reina Margot, nos ayudarán en este camino hacia ella.
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La “Otra” cara de la novela histórica: La conjura contra América - Julia Duce Gimeno




Cuando pensamos en novela histórica imaginamos un escenario del pasado, rigurosamente documentado previamente, en el que los personajes se mueven entre bambalinas o en un primer plano. En un concepto amplio, admitimos novelas de tema detectivesco, romántico, de terror o costumbrista, aunque aquí los puristas discrepan. Exigimos que sea, eso si, fiel en los detalles, que los acontecimientos que en ella aparezcan sean reales y fidedignos y que además de la acción, este viaje al pasado, nos aporte anécdotas y conocimientos.


Si somos generosos y aplicamos un planteamiento algo más amplio, podríamos incluir también las Ucronias en el género de la novela Histórica.

El concepto, no es ningún descubrimiento, lo acuñó por primera vez, Charles Renouvier, filosofo francés del XIX, asociándolo al concepto de Utopía. A priori, no termina de encajar si nos tratamos de adaptar a la idea superficial, pero si es lógico hacerlo si lo concebimos de forma paralela a la sociedad que no existe en ningún sitio,  que es la esencia de la Utopía, y entendemos que es la Historia que nunca ha existido en ningún tiempo, pero que pudo haber sido, que es el de Ucronia.

Una vez aceptada la idea, hay que ajustar cómo ésta se desarrolla. Hay momentos históricos que marcan un hito, que son un punto de inflexión para el devenir de lo que sucederá después. Es a partir de ahí cuando una historia alternativa puede funcionar. Esos momentos clave, es lo que se llaman Puntos Jombar así denominado por John Barr una novela corta de los años 30 de Jack Williamson recogida en la Legión del tiempo de ciencia ficción, lugar común donde se suelen ubicar este tipo de historias de lineas temporales dislocadas. Pero también aquí hay muchos matices que le dan distintos tonos y ritmos. Desde el puramente fantástico  al que documentándose rigurosamente da una versión alternativa de una historia posible.




No podemos conformarnos con una calificación simplista ya que hay toda una tendencia de investigación histórica que se plantea en esos términos, sobre todo en el terreno orientado a la historia de la economía, que buscan recrear escenarios alternativos para evitar o corregir errores en caso de que determinadas circunstancias se repitan en tiempos futuros. Asimilar errores y buscar soluciones. Posibilidad mucho más eficaz en un momento de desarrollo tecnológico que permite proyectar resultados y manejar datos de múltiples aspectos y campos, combinándolos en el ámbito de la tecnología informática.

Nos centramos en una distinción de matices para diferenciar el objetivo entre lograr ficción literaria y el buscar una proyección con vocación de investigación en un planteamiento alternativa a partir de ese punto Jombar. Es lo que se denomina historia contrafactual.

Sin embargo no es algo novedoso, la primera Ucrania constatada fue planteada nada menos que por Tito Livio en su Historia de Roma cuando contempla la posibilidad de que Alejandro Magno en vez de lanzarse a la conquista de Oriente, ( poderosa era la llamada del mundo persa), lo hubiera hecho hacia Occidente. Habrá que esperar hasta el siglo XIX para la siguiente, en 1836 Luis Napoleón Geoffroy-Château publica Napoleón et la conquête du monde. En una visión en la que la mentalidad ilustrada domina el argumento, con todo lujo de detalles se describe como Napoleón conquista Rusia en 1812, Inglaterra en 1814, y bajo su Imperio universal y con una ideología dominada por el pensamiento racional, se presentan unos avances y una sociedad que es sin duda precursora de los escenarios imaginados por el mismo Julio Verne.

Llegados hasta aquí tenemos que trazar una línea definida: distingamos entre el ejercicio riguroso y las veleidades literarias. Es decir, dejemos aparte aquella literatura en la que intervienen hechos ajenos a la realidad: magos, viajes en el tiempo, intervenciones extraterrestres y cualquier otro elemento distorsionador de un discurrir coherente con los acontecimientos proyectados por la pura inercia del desarrollo de los hechos alterados por a intervencion humana.

Pese a estos dos referentes citados, las novelas de Tito Livio y la de Geoffrooy-Château, es un género relativamente joven. En la memoria colectiva hay una serie de acontecimientos que han marcado de forma indeleble a la humanidad y son esos los hechos que se suelen repetir una y otra vez en las Ucronias más rigurosas. Momentos como la Guerra civil de los Estados Unidos, el triunfo de Hitler en la II Guerra Mundial o el de la República si nos centramos en nuestra historia nacional. Podríamos citar un listado de obras en las que se juega con multiples factores para modificar la historia real y dar a la civilizacion un destino diferente, pero dejemoslo aqui,

Si nos limitamos a las novelas ucrónicas que se desarrollan sin ningún elemento externo condicionante, estas exigen una rigurosísima investigación: de los personajes, de la sociedad, el encadenamiento de acontecimientos, los pequeños hitos que determinaron un camino u otro de los hechos, las decisiones acertadas y las equivocaciones. Creo y estoy segura de no equivocarme que no menos rigurosa que la pide una novela histórica ortodoxa.

Veamos por ejemplo La conjura contra América de Philip Roth.



Charles Lindbergh,


El punto de partida es una América que en plena II Guerra mundial se debate sobre que hacer frente a su intervención en la contienda. En 1941 un veterano Franklin Delano Roosevelt, un hombre enfermo y mayor, se presenta a sus terceras elecciones presidenciales y es derrotado por el joven y atractivo Charles Lindbergh, un héroe americano, prototipo del americano ideal, pero de tendencias pronazis. En la novela se plantea que frente al belicismo del viejo político, partidario de apoyar a los aliados de la defensa de los valores americanos mas alla de las fronteras de los Estados Unidos, con la excusa de un no intervencionismo pese a que es conocida su tendencia racista y su simpatía por Hitler, es el hombre joven y guapo, de origen ario, gana las elecciones.

Desfilan por la novela una galería de personajes reales, de hechos ciertos: políticos, periodistas, partidos políticos, mafiosos, prejuicios, acontecimientos,.. Incluso el mismo Lindbergh en un ejercicio de verosimilitud al elegir al antagonista histórico del viejo y admirado presidente americano real, pertenece a una familia de políticos de origen ario, (emigrantes suecos), de tendencias conservadoras, en la que su padre defendió como congresista desde la tribuna la no intervención en la primera guerra mundial. Lo mismo que defendera su hijo en la ficcion de Roth, aunque se añadan otros factores biograficos decisivos en una justificación de esta insolita Conjura de tonos folletinescos en la se deja  una posible resolución abierta a la interpretación del lector.


Franklin Delano Roosevelt

La novela se desliza por la cotidianidad de una familia judía de clase media que vive en un barrio judío, con los mismos prejuicios reales que respiraban en esa época los judíos americanos, con el miedo en la atmósfera a una sociedad que acoge enfervorizada a un presidente populista que organiza movimientos juveniles para la integración de los judíos en la sociedad americana, disolviendo en la masa de americanos típicos sus peculiaridades culturales y tradiciones. Una realidad en la que los oportunistas de la misma raza ven un camino para escalar socialmente, con familias divididas  por la desconfianza y la disparidad de criterios ante lo que acontece y como se debe reaccionar a ello. Todo visto con la mirada de un niño de nueve años que empieza a vivir y a tener criterio propio, y que ve como sus héroes se deslizan entre de una oleada de desconcierto hacia la deriva. A ello se suma el marco real de situación una raza que en Europa esta siendo exterminada bajo el yugo de la dictadura nazi y con el recuerdo de los progroms que obligaron a tantos y tantos judíos a emigrar huyendo de futuros oscuros de xenofobias y amenazas.

Los acontecimientos discurren por cauces sencillos en la conmocionada familia del joven Philip, con pasos cortos, en un retrato costumbrista, magistral. Los noticiarios del cine incluyen la mirada a lo que pudo ser esa historia paralela. El héroe americano, ese presidente joven y vital, guapo y fuerte que se acerca a su pueblo en viajes relámpagos cuando su popularidad o su voluntad pueden verse cuestionada.

No hay avances científicos, no hay futuros proyectados, ni intervenciones ajenas. Solo una sociedad que creo que no diverge mucho de la fué. El punto de partida altera las conciencias, la violencia soterrada, pero ni siquiera los miedos son diferentes a los reales que imperaban en la época en la que la historia transcurre. Se recurre a personajes de posturas conocidas y declaradas, a discursos reales, a acontecimientos de la crónica negra que sucedieron de verdad.

De una forma creíble, el autor nos va introduciendo en una línea divergente de la realidad, se van consolidando elementos sociales que bosquejan lo que puede ser una sociedad encaminada a la segregación más radical, a imagen y semejanza de lo que fue ese mundo previo al gran paso hacia el Holocausto en la Alemania nazi: los crédulos, los que intuyen oportunidades para afianzarse en escalafones sociales o los que creen que su situacion de triunfadores sociales los destinan a futuros gloriosos, aprovechando la oportunidad para construir una sociedad que responda a sus criterios de pureza ideológica, sin prejuicios raciales y religiosos, en la que el mayor enemigo es su propia identidad como grupo con tradiciones diferentes y que  ven el horizonte despejado y posibilidad de realizados sus sueños. Pero también los hay que resisten, lo que presienten el mal, los que son capaces de forma irracional de ver lo que se avecina y se atrichenran a pie firme en lo que tienen y quieren preservar, en la fe en una sociedad que sus antepasados y ellos mismos han construido.

Pero  esta atípica ucronía es solo un puente, que pasa por encima de un pedazo de historia, para volver a retomarla. Los acontecimientos se precipitan en una oleada de violencia y enfrentamientos, que hace recobrar la conciencia a toda la nación, y volver a lo que "sí sucedió". Solo pequeñas historias anónimas han visto alterados su futuro, solo pequeñas alteraciones históricas en personajes que en la realidad fueron secundarios aunque aquí cobren el protagonismo de la ficción, verán modificados sus realidades.

La conclusión deja abierta la puerta a posibles interpretaciones en   la explicación de ese título: La conjura contra América, Aceptarlas o no dependen del lector. La realidad de la novela es que el miedo desatado por una violencia irracional, produce una vuelta a la “normalidad”, que lo que pudo haber sido, permanece en una ligera distorsión que termina por volver a la historia que "si fue".

La mirada del joven narrador, un Philip Roth que se introduce en su novela como un personaje más, ve como se altera todo, sin terminar de entender lo que pasa, se comporta como una suerte de cámara que todo lo refleja, pero que ve su voluntad conmovida por aquellos a los que quiere, sin llegar a entenderse a si mismo y que es eso que lo hace diferente a todos los que le rodean, a no terminar de aceptar a nadie y construir su propia fantasía de huida que se verá truncada por los acontecimientos más cotidianos. Se duele con los complejos de culpa que nos hacen en la infancia apropiarnos del protagonismo de desgracias ajenas, mientras el resto de los personajes se mueven entre la realidad más ortodoxa, encajados en su verídicos perfiles, con sus tendencias auténticas, (tal vez algo exageradas), con sus palabras y discursos pronunciados en situaciones similares a las descritas.

Contiene La conjura contra América apéndice final en el que se recogen de forma sistemática y documentada los acontecimientos ciertos  y personajes reales aludidos. ¡¡Sorpresa, Sorpresa!!

Creo que todo esto es el ejemplo mas evidente que hace posible hablar de una Ucronía histórica, real y documentada con rigor, al margen de las que discurren por otros terrenos más próximos a la ciencia ficción o a la fantasía, incluso las que son simplemente novelas negras con una proyección histórica fabulada de forma mucho más ficcionada.

Es la otra alternativa a la novela histórica que espero sea contemplada con amplitud de miras.
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Verdades y mentiras. La historia de la India y Pakistán narrada por Salman Rushdie - Montse Gallardo



¿Se puede narrar la historia de un país sin ser historiador? ¿Se puede novelar la historia, sin escribir novela histórica? Salman Rushdie lo hace. El autor, a través de sus libros, nos cuenta la historia del subcontinente indio; una historia poblada de telépatas, mendigos, cantantes mudas, prostitutas brujas, soldados cobardes, madres castrantes, madres amantes, hombres simples, hombres herederos de grandes imperios, hombres ignorantes de su realidad, hechiceras, monjas, faquires, abogados, ángeles, demonios, genios,… hombres y mujeres que transitan entre la realidad y la fantasía, mientras viven los acontecimientos de su país, a veces de espalda a ellos, a veces siendo sus víctimas, a veces provocándolos.
¡Créeme, no me creas,pero así fue como ocurrió!*

Las novelas de Salman Rushdie[1],autor angloindio nacido en Bombay en 1947, se enmarcan comúnmente en elrealismo mágico[2].A diferencia de Cien años de soledad, de García Márquez –novela canónica del género (si bien, no la primera)- en la que no hay referencias ni a hechos históricos reales (salvo el descubrimiento de América y como una mención de pasada) ni a ciudades existentes; en las novelas de Rushdie la Historia y las ciudades (Delhi, Bombay, Goa, Accra, Karachi,… ) son parte integrante de la narración y permiten contextualizar en un lugar y en una época los acontecimientos sorprendentes, extraños, increíbles en los que los personajes de las novelas se ven inmersos.
En este artículo vamos a hacer una somera revisión de cuatro novelas del escritor (elegidas por el simple criterio -subjetivo y discutible- de que son las que más me gustan y las que me parecen de mayor calidad entre las que he leído) centrándonos en su contexto histórico y -en ocasiones- geográfico, con el fin de comprender cómo –entre la magia exuberante de las novelas de Rushdie- hay también una gran dosis de realidad, de crítica social, de postura ideológico y política ante los acontecimientos. El realismo mágico del autor envuelve en irrealidad una realidad dura y cruel, que es más llevadera narrada como una fábula que como una crónica de sucesos.
Así, Hijos de la medianoche (Midnight's Children, 1980), novela revelación de Rushdie[3]comienza en la medianoche del 14 de agosto de 1947, momento en el que La India se independiza de Gran Bretaña, pasando a ser una república independiente, aunque la historia (de los personajes y del propio país) se inicia mucho antes.
La independencia del país, junto con la división de La India y Pakistán, marca la vida de los protagonistas de la novela que simbolizan la nueva India, nacida esa medianoche que da título al libro y que conforman una generación de niños y niñas al inicio, hombres y mujeres con el transcurrir de la novela, que tiene en sus manos el destino de su país. Todos ellos –al haber nacido en la cercanía de esa medianoche mágica- tienen algún don (la profecía, la telepatía, la invisibilidad, etc.) que les permite comunicarse en el tiempo y la distancia y conformar un grupo diverso e igual, unido al principio y cada vez más distante y conflictivo, reflejo de la distancia y el conflicto que se instala en La India y Pakistán en sus primerosaños de independencia.
El protagonista, Saleem Sinai, llamado a reunir a todos los hijos de la medianoche en un proyecto de construcción del país para el progreso, la paz y la convivencia, se ve reducido a la nada por su gran rival, otro hijo de la medianoche –Shiva- que llegará a ser Mayor del ejército indio durante el Gobierno de Indira Gandhi y pondrá a todo el aparato del Estado en contra de Saleem (y de los pobres, los analfabetos, los musulmanes, los ladrones, los marginados y todos aquellos que no responden a la imagen de la India moderna que preconiza la Primera Ministra). Saleem termina sus días en el barrio de los magos de Bombay, en la indigencia y enfermo, esperando su último momento, sabiéndose víctima de los acontecimientos, pues “es privilegio y maldición de los hijos de la medianoche ser a la vez dueños y víctimas de su tiempo, renunciar a la intimidad y ser absorbidos por elremolino aniquilador de las muchedumbres, incapaces de vivir o morir en paz” (página 647)
La presencia británica en el subcontinente, el asesinato de Gandhi, las convulsiones de la partición del país, las luchas internas de Pakistán, el genocidio de Bangladesh, las intrigas políticas de la Liga musulmana, el gobierno del partido del Congreso de Indira Gandhi, etc. son referencias de la historia de los personajes, quienes son partícipes y desencadenantes de los acontecimientos.
Su siguiente novela, Vergüenza (Shame, 1983), transcurre en Pakistán y refleja la realidad convulsa del país, basando sus personajes principales en las figuras de Zulfikar Ali Bhutto (encarnado en Iskander Harappa en la novela) y del general Muhammad Zia-ul-Haq (el general Raza“Redaños” Hyder, en la novela) .
Es una novela que habla de la vergüenza personal y nacional. Parte de la escisión de la India que obligó a cientos de miles de musulmanes a irse de sus casas, abandonar sus tierras y sus posesiones –que, en el reparto, habían quedado en territorio indio- y emigrar al que se supone que es su país, que no reconocen, que no sienten suyo y que no les da nada más que promesas, que no se cumplirán nunca.
En esta novela los acontecimientos históricos están más enmascarados, más escondidos en nombres falsos y lugares inexistentes, pues Rushdie decide que imaginación y realidad, siendo la misma cosa, deben ir por separado.
“El país de esta historia no es el Pakistán, o no del todo. Hay dos países, uno real y otro ficticio, que ocupan el mismo espacio, o casi el mismo espacio. Mi historia, mi país ficticio existe, como existo yo, en ligero ángulo conrespecto a la realidad. He descubierto que ese descentrado es necesario; pero su utilidad, desde luego es discutible. Mi tesis es que no escribo sólo sobre Pakistán.
No le he dado al país ningún nombre. Y Q. [donde transcurre la mayor parte de la novela] no es realmente Quetta, en absoluto. Pero no quiero ser rebuscado en una cosa: cuando llegue a la gran ciudad, la llamaré Karachi” (páginas 45 – 46)
Y aunque premeditadamente no es una historia de Pakistán (o no del todo), la novela está llena de disgresiones y apuntes sobre la política del país, sobre lo que significa el islamismo en la política, sobre la diferencia entre Pakistán e Irán, o sobre el poder de los mullahs, asunto plenamente vigente aún hoy en día.
“El llamado «fundamentalismo» islámico no brota, en el Pakistán, del pueblo. Se le impone desde arriba. Los regímenes autocráticos encuentran útil abrazar la retórica de la fe, porque el pueblo respeta ese lenguaje y se resiste a oponerse a él. Así es como las religiones apuntalan a los dictadores; rodeándolos de palabras poderosas, de palabras que el pueblo se resiste a ver desacreditadas, privadas de sus derechos, ridiculizadas” (página 374)
También es llamativa la historia narrada en El último suspiro del moro (The Moor's Last Sigh, 1995), narrada por Moraes Zogoiby, llamado Moor en su familia (moro, en inglés).
Elúltimo suspiro del moro nos cuenta una historia de la India poco conocida (quizá porque es menos reciente que la colonización británica, o el papel de Gandhi o la independencia; quizá porque el impero portugués no ha dado lugar a tantas películas y novelas como el británico): la colonización comercial portuguesa, después de que Vasco de Gama surcara por primera vez la ruta marítima hacia La India en 1498.
“Pimienta es lo que trajeron los altos barcos de Vasco de Gama a través del océano, desde la Torre de Belém de Lisboa hasta las costas de Malabar; primero a Calicut y, luego, por su puerto de laguna. Los ingleses y franceses siguieron la estela de aquel portugués primer llegado, de forma que, en el periodo llamado Descubrimiento de la India -¿cómo podían descubrirnos si no estábamos cubiertos? -fuimos “no tanto un subcontinente como un subcondimento”, como decía mi ilustre madre.
-Desde el principio, lo que quería el mundo de la maldita madre India estuvo clarísimo –decía-. Vinieron buscando picante, como cualquier hombre que se va de putas” (página 13)
Y esa presencia portuguesa la vemos en los nombres de la familia de Moor: desde los bisabuelos Francisco da Gama y Epifania Menezes, y sus abuelos, Camoens da Gama, Isabella Souza, Aires da Gama, hasta su madre Aurora da Gama, todos ellos indios de Cochin (estado de Kerala)
En la novela, la historia de Moor –narrada con saltostemporales de siglos, hacia adelante y hacia atrás- entronca con la Historia universal, pues ese último suspiro del título nos remite al moro Boabdil, a quien su madre le dice la famosa frase “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, al abandonar Granada en 1492. Y la madre de Moor, Aurora, también tiene una gran relevancia en esta historia, que a veces es Historia.
Para finalizar este artículo, mencionaremos La encantadora de Florencia (The enchantress of Florence, 2008). Esta obra suele catalogarse como novela histórica, pues tiene bastantes elementos del género, aunque nunca olvida la magia, la fantasía, la irrealidad, tanto en los sucesos como en la explicación de los acontecimientos históricos.
La encantadora de Florencia se desarrolla a finales del siglo XVI y se inicia cuando un extraño personaje llega a la corte de Akbar el Grande, emperador del Imperio Mogol desde 1556 hasta 1605[4]. Akbar existió realmente, como también Maquiavelo, Borgia, Boticcelli y otros personajes que aparecen con más o menos peso en la novela. Aquí se nos cuenta una Historia de la India aún más lejana que en las novelas anteriores.
Sin embargo, la magia está presente en toda la historia, no sólo por esa encantadora de Florencia cuyo origen es desconocido y la convierte –aparentemente- en inmortal, sino porque la corte de Akbar es un cúmulo de intrigas en las que se implican demonios, hay sueños que se encarnan en fantasmas más reales y apreciados y queridos que los seres humanos de verdad, las mentiras degeneran en verdades, la verdad ¿existe?
El protagonista, Uccello de Firenze, más tarde Mogor dell’Amore, “hechicero y erudito”, no es más que un gran prestidigitador de las palabras y las almas, el verdadero encantador, el gran liante que fascina al Gran Mogol y modifica la historia con vulgares juegos de manos. Aparentemente, La encantadora de Florencia es una novela histórica, pero como en todas las mencionadas anteriormente, la Historia es sólo el telón de fondo de una narración que no es ajena a esos acontecimientos pero –la mayor parte de las veces- los elude, distorsiona o juega con ellos.
Las novelas de Rushdie son una crítica del poder político, del abuso de los gobernantes, de la intolerancia religiosa. Narra con lucidez, melancolía, rabia y -a veces- frivolidad- la diáspora del pueblo indopakistaní, separado y unido tantas veces por la Historia, que Rushdie convierte en historias cotidianas, cercanas, sublimes, ridículas, divertidas, indignantes... como la vida misma.
Resalta los acontecimientos históricos que han convulsionado a su país y a su pueblo envueltos en una pátina de magia, absurdo e irrealidad que convierten su obra –al menos, las mencionadas en este artículo- en una lectura amena, subyugante, enriquecedora y sorprendente, que no nos priva de la maldad y crueldad de los acontecimientos; simplemente los disfraza de absurdo, fantasía y leyenda para hacerlos más soportables.

Ediciones consultadas:
Hijos de la medianoche, Alfaguara,8ª reimpresión, 1988
Vergüenza, Alfaguara, 2ª edición, 1985
El último suspiro del moro, Plaza y Janés, 3ª edición, 1995
La encantadora de Florencia, DeBolsillo, 1ª edición, 2010


* Hijosde la medianoche, página 502
[2]Ver el interesante artículo sobre el género escrito por María Achitenei en http://www.babab.com/no29/realismo_magico.php
[3]La novela le valió el Premio Booker, el galardón literario más prestigioso delReino Unido, en el año 1981. En 1993, esta obra fue premiada con el llamadoBooker of Bookers, premio concedido al mejor de todos los libros galardonadoscon el Premio Booker en sus primeros 25 años de existencia

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