Ramona. Helen Hunt Jackson - MISTRAL




Helen Hunt Jackson fue una escritora estadounidense nacida en 1830. Activista y defensora de los derechos de los indios, se la conoce principalmente por su novela Ramona que ha sido publicada en España por Alfaguara en su colección Clásicos Modernos, con prólogo de José Martí (septiembre 1887).

Su incursion en la literatura fue a través de la poesía y del ensayo; en 1830 publicó Un siglo de deshonra, una exposición de la situación de los pueblos indígenas que no causó las consecuencias que ella deseaba, por eso pensó que una novela podría conseguirlo. Se ha equiparado a Ramona con la obra de Harriet Beecher Stowe, La cabaña del Tio Tom, y de hecho ella deseó que tuviese la misma repercusión y contribuyese a la causa del indio lo mismo que la obra de Stowe fue para los esclavos americanos.

Ramona fue publicada en 1884 tras el informe oficial que sobre el estado de la misión de California, Helen Hunt hizo para el Comisionado de Asuntos indígenas; de sus experiencias sobre la zona se basan algunos personajes y detalles del libro. Tuvo un éxito inmediato entre el público, y de ella se han hecho versiones cinematográficas e incluso series televisivas.

La razón por la que sesgadamente hago referencia a esta novela dentro del epígrafe "Latinoamérica" que ¡¡Ábrete Libro!! ha elegido para esta ocasión, es debido a que tanto la autora como el libro se centran en la situación y defensa del indio acogido en el territorio español que tras numerosos avatares pasaría a ser propiedad de Estados Unidos: la baja California, con sus misiones y sedes franciscanas, que quedarían bajo hegemonía estadounidense.

California fue parte del territorio mexicano hasta la guerra entre México y Estados Unidos de 1846-1848. Al término de la guerra, y como condición para la paz, la República Mexicana fue obligada a ceder territorio a Estados Unidos en el Tratado de Guadalupe-Hidalgo.

"Nunca el pueblo americano ha llegado a entender que la anexión de California no fue sólo una conquista sobre México, sino la conquista de California misma. No era lo más amargo perder la nacionalidad que se rendía con la comarca, sino ir perdiendo la comarca (...) es una maravilla que hubiese quedado un solo mexicano en el país"

"Cada día le era más desagradable la vida en California. Los métodos y tendencias, y los elementos mismos del carácter de los americanos, señores ya del valle, le eran odiosos. Sus éxitos vociferados, la muchedumbre de sus colonias, sus planes de establecimiento y mejoras, le repelían y exasperaban. Aquella pasión por el dinero y modo desatentado de gastarlo, aquellas colosales fortunas, que en una hora se levantaban y desaparecían en otra, se le figuraban a Felipe más propias de jugadores y bandidos que de caballeros. Los abominaba. La vida bajo su gobierno le llegó a ser insoportable (...). Cada vez se sentía más y más solo. Comenzó a sentir el deseo ardiente de vivir en México, aquel México que nunca había visto, y por el que suspiraba como desterrado. Allí al fin podría vivir entre hombres de su raza y condición"

Son muchas las cosas que llaman la atención de esta novela, si el tema de fondo es el trato al indio, no lo es menos el racismo que es la fuente de la que bebe. Este racismo no se encuentra sólo en el americano conquistador, aunque se manifieste de manera más violenta, sino que nace del mismo comportamiento de los hacendados de origen español. A este respecto el personaje de la señora Moreno es memorable. Mujer dura, acostumbrada a conseguir sus fines sabiendo mover a los demás con callada voluntad sin aparecer nunca como factor de la situación. Es ella la que desencadena el drama, la que revestida de falsa piedad oculta un orgullo indomable: "cualquier raza hubiera sido menos odiosa a la señora que los americanos. Los había despreciado desde que era niña".

Ramona es la mestiza, de recien nacida llega a la familia Moreno en virtud de una promesa. La descripción del frio comportamiento hacia aquella ahijada queda muy patente en la novela, haciendo hincapié en que es el origen de su nacimiento el que la hace odiosa a la señora de la casa que "no quería tratos con sangre mestiza".

Alejandro es el indio que desata el amor prohibido de Ramona. Felipe es el contrapunto cauto y racional, ocultamente enamorado, en una situación familiar que cada vez se torna más violenta hasta acabar con la huida de los amantes. Toda la primera parte del libro no sólo es un análisis de los caracteres, principalmente femeninos de las protagonistas, sino también lo que es la vida en una hacienda. El trabajo de los indios en la esquila, en el campo, dentro de la casa, las costumbres mejicanas, sus canciones, su manera de hablar. El lenguaje es en ocasiones muy barroco, hoy en día casi podríamos decir empalagoso, lo cuenta bonito, pero creo que transcribe bien lo que Helen Hunt debió conocer de primera mano en su trato con los indios californianos.

La segunda parte de la novela son las adversidades que ambos deben afrontar en su huida hacia adelante. Aquí es donde interviene la despiadada crítica de la autora al comportamiento norteamericano en la gestión de los poblados y tierras indias en donde hubo desafueros sin tino, principalmente por falta de supervisión, ambición desmedida, y el desmantelamiento de las misiones que amparaban a la comunidad india.

"-Pero todos no han de ser malos, Alejandro. Algunos habrá buenos ¿no?
-¿Donde están los buenos?-exclamó él con fiereza-.En mi pueblo, cuando sale un indio malo,  no hay quien lo mire ni lo tenga en honor: mi padre lo castigaba, el pueblo entero lo castigaba. Si hay americanos buenos, americanos que no matan y que no roban ¿cómo no vienen a castigar a estos que roban y matan?. ¿Y por qué hacen leyes con que robar? (...)Su ley se pone del lado del ladrón. No, Majela ése es un pueblo que roba. Eso es lo que son un pueblo que roba, y que mata, por dinero"

Son muchos los personajes que salen al camino de Ramona y Alejandro en su huida, algunos de ellos americanos muy humildes (tia Ri, Jeff Hyer), con la misma pobreza que los indios, aunque sin la servidumbre del racismo.

"-No me diga los americanos, señora Majela! ¡Americana soy yo, y Jeff Hyer es americano, y Jos! y pobres somos, pero quiero saber a quén le hemos sacado con engaño un peso"

Como toda novela que quiera movilizar la repulsa del lector hacia una situación injusta, y siguiendo los pasos de Harriet Beecher Stowe, el libro tiene su buena parte de tragedia, pero también es cierto que haciendo honor a sus inicios como escritora en los que se dedicó a la poesía (le unía una gran amistad con Emily Dickinson), Helen Hunt Jackson hace una descripcion muy bonita de los paisajes del sur de California, de un modo de vida indígena en convivencia con la naturaleza, llamado por desgracia a desaparecer.


Fotograma de la película protagonizada por Mary Pickford en 1910

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