¿Quien mató a Palomino Molero? Mario Vargas Llosa - Julia Duce Gimeno



¿Quien Mato a Palomino Molero?
es una novela policíaca, con el riesgo que eso supone para alguien que usa la literatura de género con intención de hacer otra cosa. 


Creo que se suele ser injusto con estos experimentos, no suelen gustar a los aficionados a la literatura de género porque le encuentran unas carencias que en ningún momento son intención de ser atendidas por el escritor, que usa los esquemas típicos de una narración, con convenciones mas o menos establecidas ,con otros objetivos. Por otro lado son acusados de hacer una especie de traición a si mismos por los lectores que esperan lo que podríamos denominar literatura seria, porque se sienten traicionados al no encontrar la esencia del escritor y la complejidad propia de una literatura trascendente. Y sin embargo creo que es un logro excepcional para quienes se acercan sin prejuicios y se adentran en este tipo de novela con los ojos abierto y la mente clara.

Para mi estamos ante un gran novela. Tal vez no sea la mejor de Vargas Llosa, pero es que es difícil superar algunas de su obras que están ya entre las cumbres universales de todas las literaturas. Vargas Llosa no necesita justificarse, no se siente en la obligación de mantener esquemas que fueron, y tal vez ya no sean, lo que interesa a un lector cada vez mas ecléctico, cada vez mas plural. En todo caso, en el momento concreto de escribir la novela, no le interesan al escritor.

La anécdota, como el mismo Vargas Llosa confesó, es un crimen real sin resolver: un joven recluta de aviación es encontrado asesinado, tras haber sido torturado, cerca de una pequeña población al borde del mar en Perú. El convencimiento de la población de que no se va a encontrar a los autores presiona a la guardia civil encargada de investigar el asesinato y el horror que le rodea. Todo ello en un ambiente rural y polvoriento, dentro una estructura de castas sociales, construyendo la imagen del héroe ausente que es la victima, romántico y embellecido por la muerte, el amor y los recuerdos.

La pareja de guardias civiles, el teniente y el guardia Lituma, conducen la investigación entre silencios, chismorreos, falta de medios y zancadillas. Todo ello revestido con un lenguaje popular y enriquecido con una historia de pasiones más carnales y apegadas a una sensualidad primaria, la que siente el teniente por la dueña de la taberna que es el centro social del pueblo. Enfrenta una pasión tremendamente vital y urgente, que consigue trascender transmutandola desde una visión vulgar de apetito sexual, un romanticismo popular y prosaico, a un amor idealizado,  por muy primario que sea, asociandolo a ese culto a la maternidad representada por una mujer exuberante, madura y fecunda. Usa para describirlo un tono humorístico que enfrenta al amor envanéscente, enmarcado en los canones del amor imposible que hace objeto de adoración a una adolescente, apenas mujer, de formas andróginas y trato ambiguo. Una pasión fría, que sentimos artificial puramente platónico con la mujer colocada en un pedestal, musa del artista, que inspira, una pasión esteril, pervertida por los celos y el ansia de poseer y las diferencias de clase. La pasión del débil y del loco. Creo que son dos pivotes importantes de la novela, los dos planos que apenas se rozan.

Como trama policíaca, es predecible. Desde el primer momento, se sabe quien es la victima, enseguida descubrimos los motivos, se nos levantan los muros y las sospechas de las diferencias de clase y esa sensación de que todo quedará en el aire. Los personajes son rotundos en los populares, pero casi estereotipos los de clase alta: policías, militares, el pueblo, los chismosos, el silencio del miedo, los cotilleos maliciosos, la confesiones, los escenarios, … todo esta dibujado al milímetro para transmitir las sensaciones y los ambientes, las distancias y la injusticia.

La historia acaba cerrada con dos tragedias y dos fracasos, con dos impotencias paralelas: El teniente, tan hombre, tan inteligente, tan conocedor del alma humana, es desarmado y derrotado por el objeto de su deseo y el militar autoritario, será derrotado por una niña casi de aire trasparente y medio loca, que solo tramaba una venganza a través del inocente Palomino Molero, un chico que creía que al amor no tenia fronteras sociales ni prejuicios. Una venganza provocada por unos hechos imprecisos, sugeridos mas que descritos y abiertos a la interpretación del lector.

Y como espectador, ese mundo que nunca cree la verdad y que construye sus mitos de corrupciones, y perversidades a base de rumores y de imaginaciones, que son solo fantasias ¿ o tal vez es la verdad?. Poco importa esa ligera dispersión. En el anticlímax con voces que suenan al azar, se van construyendo soluciones paralelas a la par que la tragedia del buen policía se va descubriendo. Y ese ídolo que inicia a nuestro joven Lituma en la realidad de su trabajo, en los valores de descubrir la verdad y en la vida , se muestra como un ídolo con pies de barro ante la mujer contundente y real en medio de una carcajada y de la derrota. Todos tenemos miedo, todos podemos ser vencidos.

Tiene esta novela además otro atractivo, el de la presencia de unos personajes recurrentes: Lituma y su mundo.

A veces un personaje se apodera del alma de su autor, se convierte en un ser con vida propia y acude de forma reiterada a presencia del escritor cuando este organiza sus argumentos, reclamando su papel: unas veces es un trocito de protagonismo, a veces una aparición en el trasfondo como testigo. Y aquí tenemos otra vez al guardia civil, esta vez en un proceso de aprendizaje recién llegado de la marginalidad de la calle y de los inconquistables, la Chunga, Merche...

Me resulta apasionante como el personaje cobra vida propia en las obras de Vargas Llosa, como su vida y su espacio temporal va burlando la coherencia cronológica para conseguir el protagonismo que cree merecer en un juego de presencias y que rompen el devenir lógico del tiempo.

Haciendo un repaso, de la vida del personaje podemos seguir su carrera profesional y personal paso a paso siguiéndolo en sus destinos y ascensos, al margen de la logica del escritor:

Lituma aparece por primera como personaje literario en un cuento del libro de relatos Los jefes en 1959: Un visitante, alli es cabo en un papel meramente secundario, sin apenas intervención en la acción, aparece ligado al destino en la ciudad de Piura.

En la la casa verde en 1966, es sargento y en la trama asistimos al final de su vida profesional a una vuelta a la marginalidad, en el rol de un personaje que si algo represena es el fracaso y la impotencia a caballo entre la ciudad de Piuda y Santa Maria de Nieva, la acción de la novela se desarrolla en los años 70. En 1977, en La tia Julia y el escribidor es un personaje de radionovela con mismo rango de sargento y desempeña su labor en Lima, la acción de la novela esta localizada en los años cincuenta. En La historia de Mayta, 1984,  una novela que se centra argumentalmente en una intentona revolucionaria que tuvo lugar en el corazón de los Andes, en la población de Jauja, a principios de los años 50, es cabo. En ¿Quién mato a Palomino Molero? 1986, la novela que hemos comentado, ya sabemos que aquí estamos al principios de los años 50 recien convertido en guardia civil en la ciudad de Talara, y en proceso de aprendizaje tras decidir hacer algo con su vida alejarse de esa existencia de vago con tendencias de pequeño delincuente que lo caracteriza en La Chunga, obra de teatro del mismo año y situada en 1946 en la ciudad de Piura, en la que es solo un chico de pandilla que sueña con una mujer desaparecida . En 1993 es el protagonista de Lituma en los Andes en medio de la guerra abierta con Sendero Luminoso en los años 80, es Cabo en la ciudad de Junin.

Si nos olvidamos de las ambientaciones de las novelas y de los saltos temporales y atendemos solo a la carrera profesional del personaje el orden en el que seguimos los avatares de Lituma seria: La Chunga donde es un chiquillo, ¿Quién mato a Palomino Molero?, Historia de Mayta, Lituma en los Andes, Un visitante, La casa Verde. Dejamos al margen La tia Julia porque alli es meramente un personaje de ficción dentro de la ficción.

Creo que  este aspecto de los personajes recurrentes, porque  no solo  es Lituma, es también su contexto y los otros personajes que le acompañan y que  tendrán un presencia mas o menos protagonista en las historias narradas lo que ayuda a construir un universo, personal y propio que  define una sociedad paralela a la real.



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