Los Rougon-Macquart de Émile Zola - Conchi Sarmiento





Son veinte novelas. Así, a bocajarro. Veinte novelas de naturalismo puro, bien destilado y sin aguar. Algunas de una crudeza tan desnuda y brutal que más de un despistado lector habrá citado, muy cordialmente, a algún que otro antepasado de Zola.

Fue a finales de la década de 1860 cuando Émile Zola concibió una serie de novelas que ejemplificaban la teoría del determinismo genético y que explicaban la influencia del medio ambiente en los individuos. Una serie de novelas que demostraban que ese determinismo y esa influencia podrían ser comprobadas e incluso previstas genéticamente y, por lo tanto, eliminadas. Él creía fervientemente en estas teorías, creía en su proyecto. Y lo hizo. Escribió la serie sobre los Rougon-Macquart como un científico que investiga en su laboratorio. Les dedicó 25 años de trabajo plasmado en 20 novelas que comenzó a publicar en 1869, con La Fortuna de los Rougon –donde asienta los pilares y los orígenes de esta familia-, hasta 1893 con la aparición de El doctor Pascal, en el que como colofón explica la vida de muchos y revela el destino de casi todos los personajes. Veinticinco años de trabajo para crear la personalidad e intrahistoria de más de 40 personajes, miembros de una misma familia, con sus taras, sus similitudes y diferencias genéticas, los medios en los que se desarrollan, etc. Tuvo que frecuentar desde los hoteles más lujosos hasta los suburbios más infectos y miserables de París, pasando por prostíbulos, tabernas y buhardillas de artista de toda clase, sin dejar de estudiar archivos policiales o estadísticas, conviviendo con obreros, mineros, maquinistas de trenes…

Un lector potencial, o ya iniciado, de Los Rougon – Macquart que no domine el francés se enfrenta a un pequeño -pero no por ello menos incómodo- problema a la hora de afrontar esta saga familiar. Ha de tener presente que Los Rougon – Macquart es una serie de novelas ensambladas por una continuidad temporal y sucesoria de unos personajes y que está presentada bajo un título genérico: Los Rougon – Macquart. Historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio y que, sin embargo, no tienen por qué leerse siguiendo un orden cronológico puesto que cada novela es una unidad separada dentro de un plan general. Es decir, perfectamente pueden ser leídas de forma independiente. Es más: si un lector se empeñara en leerlas por orden cronológico se las vería y desearía para acabar la serie, porque algunos títulos llevan años descatalogados en nuestro país, y solo a base de paciente búsqueda se pueden encontrar en una buena edición. (La editorial Lorenzana, por ejemplo, publicó toda la serie a finales de la década de 1960).

Tampoco es necesario leer todas las novelas de los Rougon-Macquart, aunque si después de los tímidos tanteos iniciales uno cae rendido a su historia entonces ya es inevitable, y será cuestión de tiempo el ir descubriendo a cada miembro de esta familia. El mínimo detalle del más ínfimo personaje nos parecerá poco menos que un descubrimiento trascendental. Créanme, lo sé por experiencia. Para aquellos a quienes Émile Zola es un autor imprescindible son muy pocos los títulos que pueden pasarse por alto a la hora de aconsejar su lectura. 

No obstante, es preciso seleccionar.

Hay bastantes títulos que pasan con más pena que gloria la criba del tiempo y de la calidad literaria, como son, según el parecer general, El sueño, Su excelencia Eugenè Rougon, Una página de amor o La alegría de vivir, entre otras. Son lecturas que, siendo de relleno, aportan datos y riqueza al resto. Y es que Zola se planteó su proyecto como un sistema de alternancia en la publicación, entre novelas “duras” y novelas “suaves”. Por ejemplo: entre las dos novelas más brutales, La bestia humana y La tierra, publicó El sueño, que de tan poético y romántico no parece de la serie. El contraste entre éstas dos últimas es brutal. Brutal. Un golpe de efecto. Suelen ser las más recomendables y conocidas las más violentas, las novelas “duras”, como Germinal, La taberna, El vientre de París, Nana, La obra, La tierra y La bestia humana

Para muchos lectores y críticos esta familia simboliza la voracidad de vivir. Vivir, vivir a secas, a dentelladas y con la furia de los tiempos. Respirar, alimentarse hasta reventar, beber hasta la agonía o la combustión espontánea, y amar, ¡amar!, perpetuar los genes Rougon y los genes Macquart y eternizar a Adelaïde Fouque. Ella es la Madre, la tierra que hace germinar y nutre las raíces del árbol genealógico de los Rougon- Macquart. Los Rougon constituyen la descendencia legítima de Adelaïde Fouque, mientras que los Macquart son la rama ilegítima. Pero, ¿quiénes son? Zola nos habla de los miembros de una familia que se establece entre Plassans (trasunto de Aix-en-Provence), Marsella y París entre los años del Segundo Imperio. La acción comienza en 1851 (en La fortuna de los Rougon, primera novela) y acaba en 1873 en El doctor Pascal, última novela de la serie. Unos 22 años, pero los flashbacks son constantes. Son incontables los personajes que aparecen en estas novelas, pero solo unos 43 pertenecen a la familia, ya sea por vía consanguínea o política. Se caracterizan por el “desbordamiento de los apetitos”, como señala en propio autor en el prefacio de la primera novela. Neurosis, alcoholismo, lujuria, instintos criminales, bajas pasiones…
“Fisiológicamente son la lenta sucesión de los accidentes nerviosos y sanguíneos que se declaran en una raza, a consecuencia de una primera lesión orgánica, y que determinan, según el medio, en cada uno de los individuos, los deseos, las pasiones, todas las manifestaciones humanas, naturales e instintivas (…)”. (La fortuna de los Rougon, ed. Alianza, Madrid, 2006. Pags. 7-8)
Y desde luego no todos se conocen entre sí. Saben de sus existencias, pero a veces hasta se ignoran. La estirpe se perpetúa en el tiempo y en el espacio. Estos personajes son tan redondos e independientes que se escapan del control de su creador, y se desbordan, y tienen hijos que el propio Zola desconoce, y viajan a otras zonas de Francia, incluso salen del país. Cobran vida, en definitiva, porque a fin de cuentas solo son un reflejo del mundo.

La saga de los Rougon - Macquart:
  1. La fortuna de los Rougon (La Fortune des Rougon, 1871)
  2. La jauría (Le Curée, 1871-1872)
  3. El vientre de París (Le Ventre de Paris, 1873)
  4. La conquista de Plassans (La Conquête de Plassans, 1874)
  5. La falta del abate Mouret (La Faute de l´Abbé Mouret, 1875)
  6. Su excelencia Eugenè Rougon (Son Excellence Eugenè Rougon, 1876)
  7. La taberna (L´Assommoir, 1877)
  8. Una página de amor (Une Page d´Amour, 1878)
  9. Naná (1880)
  10. Pot – Bouille (1882)
  11. El paraíso de las damas (Au Bonheur des Dames, 1883)
  12. La alegría de vivir (La Joie de Vivre, 1884)
  13. Germinal (1885)
  14. La obra (L ´OEuvre, 1886)
  15. La tierra (La Terre, 1887)
  16. El sueño (Le Rêve, 1888)
  17. La Bestia Humana (Le Bête Humaine, 1890)
  18. El dinero (L´Argent, 1891)
  19. El desastre (La Débâcle, 1892)
  20. El Doctor Pascal (Le Doctour Pascal, 1893)

5 comentarios:

  1. Fantástico artículo, Conchi. Leí a principios de año en mc "El vientre de París" y me dejó impresionada y con ganas de seguir con esta saga.
    ¡Enhorabuena! Un abrazo.

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  2. En mis planes está leer la saga desde el principio, y con tu artículo me han dado mas ganas. Creo que voy a dejar de leer la revista que solo hace picarme con libros y autores :).

    Un saludo

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  3. Unos personajes que cobran vida por si solos... Pues entonces si que el autor lo consiguió. Cada dia tengo mas ganas de leer esta saga. Felicidades Conchi por tu articulo ! FrançoisG

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  4. Muchas gracias por tu excelente aporte

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  5. Genial, así entiendes más la serie, y alguno caerá aunque leeré primero los más aclamados. Y la Taberna leí pasajes en la universidad pero dado el volumen de lecturas que tenía no lo hice entero, pero me gustó el ritmo así que en cuanto pueda... le meto mano :) Gracias por el artículo!

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