Bajtín y Nabokov, dos opiniones opuestas sobre Dostoievski. - Veronica Zucchi (Verosmosis)


Sin duda, Fiódor Dostoievski (Moscú, 11 de noviembre 1821 - San Petersburgo, 9 de febrero 1881) es uno de los autores eslavos más leídos a nivel mundial, tanto por lectores aficionados como por críticos o teóricos literarios. Dentro de este segundo grupo, la obra del autor produjo gran admiración en algunos, y un profundo rechazo en otros. El propósito de este artículo es revisar la postura de dos grandes lectores de la obra dostoievskiana: Mijail Bajtín (Orel, 17 de noviembre de 1895 – Moscú, 7 de marzo de 1975), quien definió su obra como la cumbre de la novela moderna; y Vladimir Nabokov (San Petersburgo, 22 de abril de 1899 – Montreux, 2 de julio de 1977), para quien “Dostoievski no es un gran escritor, sino un escritor bastante mediocre; con destellos de excelente humor, separados, desgraciadamente, por desiertos de vulgaridad literaria.” [1]


Sin embargo, antes de centrarnos en la opinión de Bajtín sobre Dostoievski, conviene detenernos brevemente en algunas consideraciones suyas acerca del género novelesco. En una novela encontramos distintas unidades compositivas: la voz directa del autor-narrador y los diálogos entre los personajes son algunas de ellas; podemos encontrar también diversos subgéneros, como cartas, informes, poemas; distintos tipos de discurso, descripciones, instrucciones, explicaciones; y variadas formas de lenguaje extra-artístico, como divagaciones filosóficas, razonamientos científicos, etc. Todos estos elementos conviven dentro de la novela, formando una pluralidad estilística propia y privativa del género. De esta manera, la novela se especifica como un género pluriestilístico, en el que se combinan armónicamente una variedad de tipos de discurso:

“La especificidad estilística del género novelesco reside precisamente en la unificación de tales unidades subordinadas, aunque relativamente autónomas, en la unidad superior del todo: el estilo de la novela reside en la combinación de estilos; el lenguaje de la novela es el sistema de la ‘lengua’.” [2]

Esta última frase debe entenderse en el sentido de que la lengua, en la concepción de Bajtín, sólo existe en forma de géneros; es decir, no podemos hablar sin utilizar ningún género discursivo[3]. Por otro lado,

“La estratificación interna de una lengua nacional en dialectos sociales, en grupos, argots profesionales, lenguajes de género; lenguajes de generaciones, de edades, de corrientes; de autoridades, de círculos y modas pasajeros […] constituye la premisa necesaria para el género novelesco.” [4]

Es esta lengua estratificada, dividida, la que es sustento de la novela, porque la lengua es reflejo de la sociedad y es la sociedad la que está estratificada. Es a través de este pluringüismo como convergen en la novela las distintas voces sociales: se manifiestan en esas unidades compositivas que son el discurso mismo del autor y el lenguaje de los personajes. Este es el aspecto más característico del estilo novelesco.

Por supuesto que no se habla de lenguaje en un sentido gramatical, ni normativo, sino un lenguaje como una concepción de mundo, como una postura ideológica frente a una situación de mundo. Así, el lenguaje, para Bajtín, es social e ideológico. Y si esta lengua es el lenguaje de la novela, es la novela quien, en última instancia, es social e ideológica. Pero, que quede dicho nuevamente, la novela es ideológica porque las unidades de las que está compuesta son “dichas” con un determinado estrato del lenguaje que es, a su vez, una ideología del mundo.

En el diálogo de las unidades compositivas, dialogan esas ideologías que nunca llegan a sintetizarse. Son independientes, corren paralelas por la novela, se cruzan, pero en ningún momento se resuelven las diferencias. En esto consiste la polifonía bajtiniana. La novela polifónica, como género dentro del género novelesco, es aquella en la que el mundo expresa la pluralidad y coexistencia de ideologías.

Analicemos ahora, desde esta perspectiva, la obra de Dostoievski. Sitúo a continuación dos citas extraídas de “Problemas de la poética de Dostoievski”:

“Dostoievski es el creador de la novela polifónica. […] El discurso del héroe acerca del mundo y de sí mismo no es portavoz del autor, tiene una excepcional independencia en la estructura de la obra, parece sonar al lado del autor y combina de una manera especial con éste y con las voces igualmente independientes de otros héroes.” [5]
“La pluralidad de voces y conciencias independientes e inconfundibles, la auténtica polifonía de voces autónomas, viene a ser, en efecto, la característica principal de las novelas de Dostoievski. En sus obras no se desenvuelve la pluralidad de caracteres y de destinos dentro de un único mundo objetivo a la luz de la unitaria conciencia del autor, sino que se combina precisamente la pluralidad de las conciencias autónomas con sus mundos correspondientes, formando una unidad de un determinado acontecimiento y conservando su carácter inconfundible.” [6]

Si tomamos por ejemplo la novela Crimen y castigo podemos identificar la voz que encarna cada ideología en los personajes concretos. Podemos decir que Sonia es la voz Religiosa, del Evangelio y que Raskólnikov encarna el Egoísmo Individual. Luyin es la voz del Capitalismo positivista, que asume en el mundo la ley darwiniana de la supervivencia del más fuerte. Lebeziátnikov, por su parte, trae a la novela la postura del Socialismo utópico. En medio de esa pluralidad de voces, no podemos dejar de mencionar a Razumijin, quien es la voz de la Razón, de la naturaleza. Un hecho curioso, sin embargo, es que la voz del héroe principal no se limita sólo a él: Svdrigáilov, héroe negativo, es también poseedor de ese Egoísmo que manifiesta Raskólnikov: héroe y antihéroe comparten una ideología.

Queda así a la vista la valoración positiva que Bajtín hace de Dostoievski: lo considera ni más ni menos que creador de un nuevo tipo de novela, más acorde a las sociedades estratificadas de hoy en día que cualquier otro subgénero novelesco.

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“Mi posición con respecto a Dostoievski es curiosa y difícil. En todos mis cursos abordo la literatura desde el único punto de vista en que la literatura me interesa, esto es, el punto de vista del arte perdurable y el genio individual. […] Es en ese nivel elevado donde hay que criticar a Dostoievski. Tengo demasiado poco de profesor académico para dar clase sobre temas que no me gusten. Estoy deseoso de desmitificar a Dostoievski.” [7]

Con estas palabras de bienvenida abre Nabokov su conferencia sobre Dostoievski, palabras que hacen removerse en su silla a los amantes de la obra del mencionado escritor ruso. Algunos otros términos, que se repiten a lo largo de la conferencia, son ‘sentimentalismo melodramático’, ‘patetismo’ y ‘personas aquejados de complejos freudianos’. Con estos pocos elementos ya vemos que la opinión de Nabokov no es tan positiva como la de Bajtín. Mientras éste lo consideró fundante de un nuevo género, aquel no le reconoce siquiera la categoría de novela:

“Quiero volver a insistir en que Dostoievski era más dramaturgo que novelista. Lo que sus novelas representan es una sucesión de de escenas, de diálogos, de cuadros donde se reúne a todos los participantes, y con todos los trucos del teatro, como la scène à faire, la visita inesperada, el respiro cómico, etc. Consideradas como novelas, sus obras se desmoronan, consideradas como obras de teatro, son demasiado largas y difusas, y están mal equilibradas.” [8]

El fragmento citado se explica por sí mismo y no requiere más comentarios. El estatus de novelista de Dostoievski es cuestionado, es comparado con el dramaturgo, y al final ambas posibilidades son echadas por tierra. Pero si Dostoievski no es ni lo uno ni lo otro, ¿qué es? Por desgracia Nabokov no define puntualmente en ningún lugar (no al menos en esta conferencia) qué es lo que escribió Dostoievski.


Lo que resulta innegable a partir de este pequeño recorrido es que Dostoievski es un autor que dio –y da todavía hoy- para teorizar y opinar muchísimo. Nosotros, como simples lectores, podemos estar de acuerdo con la opinión de Bajtín, o con la de Nabokov, o con ninguna de las dos; podemos juzgarlas y contrastarlas, pero también tenerlas en cuenta, ya que ambas resultan complementarias y aportan luz sobre la obra de Dostoievski.



Notas:
  1. V. NABOKOV, Lecciones de literatura rusa, Emecé editores, Buenos Aires, 1985 p.164
  2. M. BAJTIN, Teoría y estética de la novela, Taurus, Madrid, 1989 p.80
  3. Bajtín se aparta de la concepción saussureana de lengua, a la que caracteriza de objetivismo abstracto ya que la lengua en el sentido de Saussure no existe en la realidad y es producto de una abstracción. (Ver: Bajtín, “El problema de los géneros discursivos” en Estética de la creación verbal, Siglo XXI, México, 1997).
  4. Op. cit. BAJTÍN p.81
  5. M. BAJTIN, Problemas de la poética de Dostoievski, Fondo de cultura económica, México, 1986 p.17
  6. Op. cit. BAJTÍN p.16-17
  7. Op. cit. NABOKOV p.165
  8. Op. cit. NABOKOV p. 209

Bibliografía:
  • JOSÉ AMÍCOLA, Fiodor M. Dostoievski: novela y folletín, polifonía y disonancia., Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1994.
  • MIJAIL BAJTIN, Teoría y estética de la novela, Taurus, Madrid, 1989.
  • MIJAIL BAJTIN, Problemas de la poética de Dostoievski, Fondo de cultura económica, México, 1986.
  • VLADIMIR NABOKOV, Lecciones de literatura rusa, Emecé editores, Buenos Aires, 1985.

2 comentarios:

  1. Creo que el que una obra artística tenga admiradores y detractores es un punto a su favor: quiere decir que hay algo más en ella que no sea lo obvio, lo que está en la superficie.
    Sin embargo lo que más me ha gustado de este artículo ha sido Bajtín y su teoría sobre la novela. Quizás porque siempre comparamos con lo que tenemos más a mano me ha dado por pensar qué opinaría del estilo novelístico de Jaume Cabré. Jeje.
    He aprendido cosas nuevas con este artículo. :)
    sora91

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  2. Nunca me ha interesado la explicación de los secretos o formula de la escritura,más que nada porque creo que es para los eruditos en el tema,yo solo soy un simple lector.Es como preguntar a un pintor que disecciones su obra,eso es para los criticos,no para el artista.Decir que la novela està mal equilibrada, es como decir que está mal escrita.Eso en un escritor Novel o mediocre tal vez,pero del Ruso,no.Si ha llegado hasta nuestros tiempos sus novelas y su estela como ejemplo de un escritor con mayusculas, no es por su desequilibrio o por lo largas y aburridas que son sus obras,ni por lo mediocre que es.Insoportable Nabokov.
    Fabiàn.

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